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¿Qué pasa con la Ley de Moore?

¿Qué es la Ley de Moore? 

La Ley de Moore es un término informático originado en la década de 1960 y que establece que la velocidad del procesador o el poder de procesamiento total de las computadoras se duplica cada doce meses.

Gordon Moore (cofundador de la empresa Intel) la acuñó en 1965, afirmando que el número de transistores de un microprocesador se duplicaría cada año. Luego, en 1975, Moore actualizó la Ley, al afirmar que el número de transistores de un microprocesador se duplicaría no en un año, sino en dos.

Si hablamos justamente, la Ley de Moore no es ni siquiera una ley, ya que no tiene fundamentos físicos, y solo se vuelve real por las acciones de los seres humanos. Muchas de las razones de que este Ley siga funcionando son puramente psicológicas y están influidas por el mercado: las compañías están luchando unas contra otras por conseguir circuitos más potentes y microprocesadores que funcionen mejor. La parte de investigación y desarrollo es inmensa y busca la producción de componentes más pequeños pero con mejor performance.

La “Ley de Moore” se ha venido cumpliendo con cierto grado de fidelidad desde el año 1965. En algunos períodos el avance ha sido más o menos rápido pero en términos generales podemos afirmar que Moore estaba en lo cierto. Esta duplicación en el número de transistores se ha podido llevar a cabo gracias a las innovaciones técnicas producidas en el ámbito de la construcción a escala cada vez más pequeña. Pero los últimos procesadores del mercado nos han situado ya en la escala de los 14nm, algo que empieza a ser difícilmente superable.

¿El fin de la Ley de Moore?

Desde hace algunos años este proceso tecnológico se está encontrando las primeras barreras:

En primer lugar se encuentran factores físicos: la cantidad de calor generado por los circuitos, los expertos afirman que, a partir de los 14 nm, ya resulta muy complicado seguir el ritmo de duplicación de transistores, porque no se puede disipar el calor correctamente; el tamaño de las conexiones, cuyo límite pudiera estar en solo 10 átomos; o efectos cuánticos, dado que los transistores de última generación tienen un tamaño de unos 100 átomos y según se reducen se complica el cambio de estado entre ceros y unos, las unidades básicas de cálculo.

Por otra, se encuentra el factor económico debido al coste del desarrollo: una línea para la fabricación de una nueva generación de chips cuesta alrededor de 7.000 millones de dólares y se estima que en la próxima década podría ascender a 16.000 millones de dólares. Una inversión que pocos fabricantes pueden afrontar, sobre todo si no tienen garantizado un retorno en ventas que mantenga el beneficio.

¿Qué se plantea frente al posible final de la Ley de Moore?

Para contrarrestar estos problemas se han propuesto varias soluciones, algunas de las cuales ya se han implementado.

En primer lugar, se limitó la velocidad de los relojes internos, con objeto de producir menos calor. De manera simultánea se produjeron varios núcleos. La especialización de los chips es otra solución que se ha presentado a estos problemas.

También se han planteado soluciones a futuro: la industria lleva años ya estudiando nuevas técnicas de construcción capaces de sustituir la actual estructura de los microprocesadores, conocida como FinFET.

Probablemente también cambiará la geometría de los chips, a medida que los fabricantes empiecen a aplicar varias capas de circuitos para aumentar su densidad. Y podemos esperar que aumenten los esfuerzos para mejorar la eficiencia energética por encima de la velocidad.

En el futuro podrían aparecer soluciones más innovadoras: desde la computación cuántica, hasta la neuromórfica, inspirada en el cerebro y su estructural neuronal.

También se está considerando cambiar el silicio por materiales como el grafeno o pasar de láminas bidimensionales a estructuras 3D. O, algo aun más innovador, dejar de mover corrientes de electrones y utilizar una de sus propiedades básicas, su spin, que se podría definir como su manera de girar.

¿Y cómo van a fijar sus objetivos los fabricantes de chips a partir de ahora? Según la revista científica Nature, ya no se prioriza el aumento de transistores, sino las aplicaciones. Según el tipo de programas y aplicaciones que se vayan a usar, se diseñarán CPUs adaptadas a su arquitectura, para sacarles el máximo provecho.

En cualquier caso, estas estrategias implican un cambio radical en la forma de diseñar y producir memorias y procesadores.

Se podría concluir que puede que la ley de Moore esté a punto de morir, pero la innovación desde luego que no lo hará.

Fuentes consultadas:

http://www.nature.com/news/the-chips-are-down-for-moore-s-law-1.19338

http://www.vix.com/es/btg/curiosidades/4933/que-es-la-ley-de-moore-y-para-que-sirve

http://www.mundopepone.com/2015/05/03/de-transistores-planares-a-finfet/

http://www.pcactual.com/noticias/actualidad/final-moore_13196

https://www.technologyreview.es/informatica/50940/la-ley-de-moore-llegara-a-su-fin-en-2021-segun/

https://www.bbvaopenmind.com/la-ley-de-moore-y-el-fin-de-la-sociedad-tecnologica/

http://computerhoy.com/noticias/hardware/ley-moore-vigente-durante-50-anos-morira-mes-que-viene-40461

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